Él es quien da vida a cada plato, apostando por una cocina de verdad, sin artificios, basada en el producto, en la tradición y en ese saber hacer que no se aprende, que se lleva dentro. Destacan los pescados de calidad, el cordero a la estaca, los arroces y esas recetas de siempre que saben a Asturias.
En el comedor, su hija Andrea. Cercana, atenta, pendiente de cada detalle y de cada cliente. De esas personas que hacen que te sientas bien desde que entras por la puerta, creando ese ambiente cálido que marca la diferencia.
Y junto a ellos, un equipo maravilloso.
De los que suman, de los que reman en la misma dirección y hacen que cada servicio salga adelante con cariño, esfuerzo y una sonrisa.
Con el paso del tiempo, La Puerta de Arrobio ha ido creciendo, evolucionando, incorporando nuevas propuestas… pero sin perder nunca su esencia. Esa que mezcla tradición, producto y cercanía.
Hoy, más que un restaurante, es un punto de encuentro. Para los que vienen de paso, para los que repiten, para los que buscan desconectar, celebrar o simplemente disfrutar de una buena comida en un entorno espectacular.
Porque al final, La Puerta de Arrobio no es solo lo que se sirve en el plato…
es todo lo que se vive alrededor 💛



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